El Silent Hill de la nueva generación mantiene la tradición con altas y bajas.En esta oportunidad nos encontramos con Alex Shepherd, que retorna del ejercito a su hogar luego de ser herido en combate. En el camino de regreso
sufre una pesadilla que involucra a su hermano menor. Con la sensación de que las cosas no están bien, Alex llega a su pueblo, Shepherd's Glen, donde su presentimiento se vuelve realidad ya que mucha gente a desaparecido, entre ellos su hermano y su padre, este último ha ido a buscar al pequeño sin regresar jamás. Su madre aún en casa parece traumatizada por los hechos. Alex intentará encontrar a sus seres queridos mientras descubre que esta sucediendo.
Gráficamente el juego no presenta nada extraordinario, salvo por ciertas expresiones del protagonista y algunas criaturas, en general, presenta un nivel medio-bajo, que tranquilamente pudo haber sido refinado. Las texturas de bajas calidad son moneda corriente en los escenarios, pocas zonas presentan detalles destacables, lo mismo sucede con los personajes secundarios que han sido bastante descuidados y para un título de esta jerarquía no se puede menos que exigir un buen nivel gráfico.
El cambio principal es el sistema de combate donde el protagonista posee un gran repertorio de movimientos gracias a su entrenamiento militar. Atrás ha quedado la idea de huir de los monstruos que acechan en cada rincón, ahora es posible hacerles frente en combate cuerpo a cuerpo sin desventaja alguna. Aunque suena sencillo no lo es, el hecho de que no haya ventajas para ningún bando (ni para Alex ni para las criaturas) no significa que se pueda ir corriendo hacia adelante mientras los engendros de Silent Hill caen a nuestros pies. Cada uno de los rivales que nos encontraremos a lo largo del juego presenta características acorde al nivel de pericia del protagonista. Cada enfrentamiento será un buen desafío para el jugador. Por supuesto, como es de esperarse las mejores batallas son contra los jefes, en estas ocasiones podremos observar los mejores movimientos. Dentro del rango de acciones que abarca el sistema de combate se encuentra ruedos por el piso, maniobras evasivas, contraataques, golpes ligeros, golpes fuertes que aturden y lo que deriva de estos últimos, ejecuciones en las cuales se acabará con los monstruos de un golpe mortal. Las distintas armas que se encuentran en la aventura como un cuchillo, un hacha o armas de fuego serán más útiles que otras a la hora de las confrontaciones, tendremos que ir descubriendo cual es mejor para cada ocasión a medida que avancemos, así como también descubrir los patrones de ataque que presentan los monstruos, sin embargo, no nos asegura la victoria porque estos también bloquean y contraatacan pero sobre todo no nos podemos descuidar porque un leve error puede derivar en una paliza tremenda o la muerte, un buen ejemplo serían las enfermeras donde sus frenéticos ataques no detenidos o esquivados a tiempo pueden ser letales. De esta manera la batalla alcanza un nuevo nivel que eliminará ese sentimiento de indignación e impotencia por estar siempre en desventaja que presentaban anteriores títulos pero también se eliminán los sentimiento de miedo y desesperación a la hora de los enfrentamientos que es un elemento esencial del genero "survival horror". No se puede decir que este cambio es bueno o malo sino que es distinto, es más acorde a los juegos de hoy en día, por lo tanto la evaluación dependerá del gusto del jugador.
Lo más destacable de Silent Hill: Homecoming es su atmosfera, basada en el corto rango de visión por la escasa (o nula) iluminación en los interiores y la densa niebla en los exteriores. Se suma a esto el apartado sonoro que es verdaderamente genial y escalofriante. Se podrá escuchar todo el tiempo
gritos, llantos, crujidos, etc, a nuestro alrededor que producirán sentimientos de tensión y angustia frente a la incertidumbre de no saber que encontraremos más adelante y que esta esperando por nosotros. Por otro lado encontramos la desolación y el abandono de la ciudad donde nos veremos solos frente a los peligros (salvo en contadas ocasiones donde nos ayudaran ciertos personajes por momentos breves) que nuevamente contribuye a la generación de angustia en el jugador. Las criaturas son aterradoras y a la altura de lo que se puede esperar para un Silent Hill, ya que son grotescas deformaciones de seres humanos que cuando las vemos por primera vez resultan muy chocantes pero a medida que les prestamos más atención descubrimos características verdaderamente perturbadoras. Las cosas se ponen mucho peor cuando el inframundo invade la región haciendo que todo lo anterior mencionado se potencie. La llegada del mal es anunciada con una sirena a lo lejos y el inmediato cambio del escenario donde los pisos, las pareceres y los techos son reemplazados por rejas y laminas de metal oxidado y sucio, con una iluminación rojiza a través de ciertas aberturas que parece proveniente de un fuego lejano, de esta manera, nos da la impresión de que el lugar fue devorado por un infierno. Sin duda, los momentos mas aterradores de esta saga.
Los controles responden bastante bien a lo que pretende realizar el jugador. La dificultad comienza siendo baja pero a medida que se avanza se suele complicar bastante contribuyendo a la sensación de tener que sobrevivir para seguir adelante. En cuanto a los acertijos que encontramos a lo largo de la aventura se podría decir que no entregan mucha dificultad, no requieren que exploremos demasiado ya que escasean los elementos que son necesarios para resolverlos. Muchos de ellos se resuelven dentro de la misma habitación. De esta manera el juego se vuelve lineal, en general sabemos donde ir y que buscar. La distribución de los objetos de curación y las municiones es precisa, hay momentos en los que escasean y momentos en los que sobran pero que si los racionamos adecuadamente podremos disponer de estos recursos la mayoría de las veces que los necesitemos.
El argumento puede llegar a ser predecible en algunos momentos pero nos mantendrá entretenidos de principio a fin expectantes a lo que vendrá y que por supuesto nos llenará de emociones aterradoras tanto para los personajes como para los jugadores.
A pesar de que pueda tener ciertos fallos es un buen juego de terror que gratifica de principio a fin. Silent Hill es un referente del genero "survival horror" y lo demuestra con cada nuevo juego.
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